10 PREGUNTAS A CARLOS SILVEYRA

¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura narrativa y especialmente en la narrativa infantil?

Yo soy maestro y estudié Ciencias de la Educación; es decir la comunicación con los chicos siempre me interesó. En rigor, yo comencé desde el periodismo. Trabajé en una revista que dirigía Susana Itzcovich en la editorial Fabril (creo que fue en 1971 o 72). De allí pasé a Billiken, como colaborador freelance. En esa editorial trabajé 14 años; me retiré en 1986 como Director de la revista. En todo ese tiempo cada vez me interesé más por la literatura infantil. Una noche, ya habíamos cerrado y ya se habían ido todos los redactores, quedaba un solo diagramador, me informan que se había levantado un aviso de una página. En el momento debía inventar algo… Me acordé de un cuento popular chino, muy breve, que había leído un rato antes. Llamé a un ilustrador que vivía a unas pocas cuadras de la editorial mientras que yo hice una versión libérrima. Se publicó. Cuando vi ese cuento impreso y lo relewí, me di cuenta de algunos errores, pero, sin jactancia, digo que estaba demasiado bien para haber sido hecho en un par de horas. Lo corregí y se lo di a leer a un par de escritores amigos (Eduardo Gudiño Kieffer, Elsa Bornemenn y no recuerdo si alguien más). Ellos me alentaron y entonces escribí mi primer cuento orioginal y le pedí opinión a Graciela Montes, esta vez. El resultado se llamó El cuento del queso redondo y Graciela lo incluyó en Los Cuentos del Chiribitil, en el Centro Editor de América Latina, hoy reeditado por Eudeba.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?

Creo que el tema, unos viejitos que creen que todo está en orden y que reina la paz en su casa mientras el gato corre al ratón y el perro corre al gato, sin que ellos lo adviertan, tiene que ver con esos años duros donde la simulación y las apariencias estaban a la orden del día. Los jóvenes de entonces supimos ser silenciosos y disimulados para no renunciar a nuestras convicciones.

¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento es del día ideal?

No.

¿Cómo está ambientado tu lugar de trabajo y en donde lo haces usualmente?

Un escritorio (en realidad es una mesa chica de cocina que hizo mi papá –metalúrgico- y que yo reciclé) una lámpara, libros, muchos, un portalápices, una laptop, impresora. Hay mucho color y mucha luz por una gran ventanal que da a un patio muy verde.

¿Cómo surgió la idea de los libros Animalanzas, Coplas de amor y de risa, Chistes en la escuela?

Cuando enseñé Literatura Infantil en profesorados, uno de los puntos de mi programa era Literatura Oral. En ese contexto me enamoré de las adivinanzas. Con el tiempo me puse a estudiar más en profundidad la riquísima literatura oral y tuve la oportunidad de hacer un trabajo para el Gobierno de la Ciudad que me llevó a trabajar cada semana un par de horas con chicosa distintos de escuelas públicas distintas. Ahí empecé a pedirles a los chicos adivinanzas, colmos, chistes, versos para sorteos en juegos, trabalenguas…

¿Qué estás leyendo actualmente?

Ayer terminé de leer una preciosa novela que se me escapó en el momento en que se publicó. Se trata de La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro. Y empecé a releer una gran novela para jóvenes de Juan Villoro: El libro salvaje. Tengo ganas de armar un pequeño artículo (o no tan pequeño, ya veremos) sobre libros que hablan de libros en la literatura infantil.

¿Cuáles son tus autores preferidos y que recomendarías leer?

Mis clásicos son Cortázar, García Márquez, Gianni Rodari, Roald Dahl, Christine Nöestingler, Augusto Monterroso, Graciela Montes, María Elena Walsh, Luis M. Pescetti, Perla Suez, Ema Wolf… Mis actuales deslumbramientos: Eduardo Mendoza, McIwan, Julian Barnes, Jorge Fernández Díaz, Sergio Olguín, Almudena Grandes, Eduardo Berti… Me emocionó Besos en el pan de Grandes, La fragilidad de los cuerpos de Olguín y el citado de Sampedro.

¿Algún libro al que volvés cada tanto o te haya marcado para contarnos?

Sin duda: Cien años de soledad de García Márquez. Un libro alucinante. Ya perdí la cuenta de cuántas veces lo he leído. La historia interminable de Michael Ende y Matilda de Roald Dahl.

Si tuvieras que elegir un personaje de ficción de algún libro para sentarte a charlar un rato, a quien elegirías?

Me gustaría charlar un rato con cualquiera de los personajes de Dai Sijie de Balzac y la joven costurera china. También con el Ratoncito de La verdadera historia del Ratón Feroz de Graciela Montes.

¿Existe algún libro famoso que te hubiera gustado escribir?

El principito de Antoine de Saint Exupèry

Muchas gracias Carlos por tus respuestas!!

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