10 PREGUNTAS A FLOR CODAGNONE

¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura y especialmente en la poesía?

No sé bien cómo se dio, pero sé que empecé con la poesía a eso de los seis. Y, en mi diario de niñez dice que a los ocho había escrito dos poemas. “Hoy escribí dos poesías”, dejé asentado. Se ve que, incluso entonces, era algo importante para mí.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?

De las lecturas de niñez, recuerdo mucho la de Espuma y negrito y, más tarde, la de Platero y yo. ¡Cuánta animalidad de por medio! Toda lectura es disparador de escritura o, mejor, es escritura en sí misma. Trayendo esa pregunta a hoy, por supuesto, hay situaciones y personas que me poetizan. Y hay, también de las otras: durante casi un año, después de una trombosis, apenas pude escribir. Recién ahora estoy volviendo.

¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento del día es ideal?

No me siento a escribir. La poesía irrumpe. En cualquier parte. A cualquier hora. Es ésa la sensación: uno no escribe poesía, la poesía lo escribe a uno. Entonces, por ahí estoy en la calle y algo me poetiza. En general, además, no paso el poema a la computadora hasta que está terminado en mi cabeza. Pueden pasar semanas, a veces. Sí, después, cuando tengo la consciencia de que hay un libro o una colección de poemas, me siento y los laburo en ese sentido. No hay un horario particular. En general, cuando estoy sola porque ése es un laburo que hago en voz alta. Y sé que soy una correctora más aguda por la noche.

¿Cómo está ambientado tu lugar de trabajo o donde generalmente sueles escribir?

Cómo te decía, la escritura es en mi cabeza, así que se puede dar en cualquier lugar, en cualquier momento.

¿Cómo surgió la idea del poemario “Filos, poemas sobre violencias contra las mujeres”” y en qué te basaste para escribirlo?

Como cuento en el epílogo del libro, el primero de los poemas surgió a partir del femicidio de Diana García. Todos tienen a una mujer real detrás, pero decidí no poner sus nombres porque cada vez que nos tocan a una, nos tocan a todas. Por eso, el primero de los poemas dice: “cada cadáver de mujer soy”. La necesidad de publicarlos llegó con los poemas, los escribía e inmediatamente los publicaba o los leía en público (algo que no me había pasado con los poemas de mis otros libros). En algún momento, sentí que debía reunirlos y que 2017 era el año en que tenían que empezar a circular todos juntos, como libro. Tal vez, por la coyuntura: dos paros de mujeres organizados desde Argentina, uno en Estados Unidos, 30 mujeres asesinadas a diario en el país por manos machistas, la destitución de Dilma, los insultos y el odio a Cristina, la detención arbitraria de Milagro Sala y ahora el repudio a Judith Butler en Brasil… Hay algo de lo femenino y de sus luchas que está bien-interpelando, bien-molestando.

¿Qué estás leyendo actualmente?

Estoy con Monster, de Robin Morgan, una poeta y activista feminista estadounidense. Se trata de un poemario publicado en la década de los ´70, que trajo mucha cola, sobre todo, por un poema dedicado a Ted Hughes. “Yo te acuso / Ted Hughes […] / del asesinato de Sylvia Plath”.

¿Cuáles son tus autores preferidos y que recomendarías leer?

June Jordan, Anne Sexton, Diane di Prima, Olga Orozco, Louise Bourgeois, Sigmund Freud, Anaïs Nin, Luis Alberto Spinetta, Patti Smith, Alejandra Pizarnik, Manuel Moretti, Susana Thénon, Weldon Kees, Juan José Saer, Héctor Viel Temperley, Sylvia Plath, Jacobo Fijman, Allen Ginsberg, Javier Adúriz… Y así…

¿Algún libro al que volvés cada tanto o te haya marcado para contarnos?

Sí, a la obra completa de Roberto Santoro, que es como una especie de biblia a la que vuelvo, sobre todo, en estos tiempos tan desesperanzadores. Parece profético: un poema empieza diciendo “señores monstruos amarillos”, otro, dedicado al “segundo semestre”… Aparte Santoro dice algo que llevo como bandera: “Frente a su pueblo hambriento / el poeta no debe comerse las palabras”. Una de las lecturas a las que también vuelvo porque me marcó mucho en la universidad (estudié periodismo) es Lisístrata, de Aristófanes. Un texto que amo muchísimo es 58 indicios sobre el cuerpo, de Jean-Luc Nancy.

Si tuvieras que elegir un personaje de ficción de algún libro para sentarte a charlar un rato, a quien elegirías?

Por ahí, justamente, Lisístrata sería una. Ella encabeza una rebelión de mujeres en la Antigua Grecia. Decide hacer un paro: ninguna mujer tendrá sexo con su marido hasta que los hombres no decidan poner fin a la guerra.

¿Existe algún libro famoso que te hubiera gustado escribir?

Más bien un título que me hubiese encantado que se me ocurriera a mí: “crawl”. Y, bueno, toda la poesía de Viel y algunos poemas de June Jordan.

Muchas gracias Flor!!!

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