BAJO LA LUNA NEGRA

 

 

En un primer momento, y sin muchas dificultades, Bajo la luna negra, la segunda novela de Marcelo Vallejos, parecería incluirse en el basto universo de las ficciones apocalípticas, como una más: un hombre busca a su hijo en una ciudad desolada por la presencia de un extraño virus. Sin embargo, a diferencia de lo que suele suceder en las películas y novelas de ese universo, donde los virus suelen ser esparcidos por seres extraterrestres o plantados por laboratorios extranjeros, en Bajo la luna negra, ese virus y sus consecuencias para sus portadores, son inciertas, meras especulaciones que, no por eso, dejan de producir efectos. Nadie ha visto a un enfermo ni conoce a nadie que haya visto a uno y, sin embargo, en poco tiempo, la ciudad es arrasada. La gente ha huido o se esconde dentro de sus casas, se agotan los suministros y los servicios eléctricos y de aguas, las calles se convierten en tierra de nadie. Ese es el escenario que recorre Gaspar, el personaje principal, tratando de encontrar a su hijo y, por qué no, un sentido para su existencia, para esforzarse en sobrevivir en ese estado de las cosas. El hijo de Gaspar, al igual que muchos, ha desaparecido. Palabra que cobra un sentido particular en estas latitudes y en esta novela. Gaspar busca a su hijo, de quién no tiene rastros, del que nada sabe, del mismo modo y con la misma desesperación con que muchos padres han debido buscar a sus hijos durante los años más oscuros de nuestro país. Persigue su rastro en hospitales, en comisarías. Se pregunta si estará en las listas. Por momentos cree que su hijo no puede estar detenido, no ha hecho nada malo, pero nadie sabe muy bien lo que pasa y, los que lo saben, prefieren callar. “La única enfermedad es el miedo”, dirá uno de los personajes, miedo que no queda claro quién se ha encargado de inocular aunque, se sabe, en la novela y, por qué no, en la vida real, quienes detienen a las personas o las sacan a las rastras de sus casas en esos edificios en lo que lo único que los personajes escuchan son gritos y ruidos de botas, son los militares. A través de Gaspar, acompañándolo en su búsqueda, nos hacemos carne con la particular relación de un padre con su hijo, con un padre en la búsqueda de su hijo desaparecido, algo que en general la historia no suele mostrar.

A pesar de enmarcar la novela en ese universo postapocalíptico, de por momentos dejarnos sin aliento ni posibilidad de relajar la tensión que sentimos al acompañar a Gaspar a través de calles que son como laberintos, de edificios convertidos en cárceles, Marcelo Vallejos se toma el tiempo para reflexionar, con acierto, sobre tres conceptos aquí centrales: la construcción de la realidad, de las realidades, a través de verdades siempre inciertas y contingentes, a través de los medios de comunicación y las informaciones estatales; las conductas humanas, reguladas siempre, a falta de instinto, por las normas sociales y cómo estás conductas que parecen naturales y cotidianas se desorganizan en situaciones límites; y el peso de la espera, la sensación de indefensión cuando ya nada queda en nuestras manos, cuando sólo nos resta esperar a que no pase lo peor.

 

Sebastian Grimberg

 

  •  Bajo la luna negra
  • Marcelo Vallejos
  • UNM Editora
  • 448 páginas
  • Ganadora del primer premio en la “Convocatoria 2016: II Concurso Anual Abierto a la Comunidad”, de la Universidad de Moreno.
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